Acabo de echar un vistazo a las liquidaciones de varios protocolos de préstamos populares y la roja está a unos tres pasos. De repente me dio un poco de comezón. La verdad es que no soy de los que persiguen subidas y venden en caídas, pero cuando veo que el precio de liquidación se acerca, siempre aparece la tentación de “¿y si pruebo a apostar?”. Después lo entendí: esa sensación no es codicia, es miedo a quedarme fuera; miedo a que alguien aproveche en una liquidación para llevárselo barato, mientras yo me quedo ahí mirando como un tonto. Sobre todo últimamente, con los incentivos de las redes de pruebas y puntos que ya están prometiendo recompensas, la gente especula sobre qué red principal va a emitir tokens. Cuando el ambiente se calienta, la mano es más fácil que pierda el control. En realidad, si me enfrío y lo pienso bien, planear con antelación mi línea de stop-loss y calcular cuánto de volatilidad puedo aguantar es mucho más fiable que improvisar para apostar a la liquidación. En fin, primero me pongo una advertencia, luego observo un día o dos más; si de verdad llegamos a la zona roja, ya veremos.

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