Acabo de pasar por una operación que vuelve loco cualquiera; hagamos un repaso y llámeme la atención.



Quería comprar en el “suelo” de una moneda pequeña on-chain. La profundidad parecía decente, así que puse un deslizamiento (slippage) por defecto sin pensarlo mucho. Pero el mercado se movió de repente: confirmé tarde, llegué con medio paso de retraso. Cuando la operación se incluyó en la cadena, me comieron más de diez puntos de slippage. En pocas palabras: me “clavaron” una cuchillada los robots MEV.

Me enfado, pero pensándolo bien, también es culpa mía. Eso de la profundidad es dinámico: en la superficie hay órdenes gruesas, pero si se desordena el ritmo de la compra, la liquidez instantánea se desploma.

Lo de los puentes entre cadenas robados que pasó recientemente, todos deberían haberlo visto. Y cuando salió una cotización anómala del oráculo, todo el mundo esperaba la confirmación. En esos momentos, en realidad es igual a mi lección: no te lances. Mejor esperar unos cuantos bloques para que la liquidez se recupere antes de moverte.

Ahora me impongo una regla: ajustar la protección contra slippage con antelación, y en el enrutamiento de la transacción priorizar rutas que puedan resistir el “front-running” y la carrera por bots, aunque tenga que pagar un poco más de gas.

Total, a veces por ir con prisa te entra la culpa y dudas; mantener la mente estable es lo que ayuda a esquivar esos “sándwich”. Por ahora, así.
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