Acabo de revisar un trade propio de anoche. En el momento en que puse la orden, la profundidad parecía aceptable, pero cuando ejecuté la operación el deslizamiento (slippage) me borró el margen de mi rentabilidad esperada. En pocas palabras: en ese tramo el libro de órdenes estaba demasiado delgado; la zona de concentración de grandes órdenes quedaba demasiado cerca de mi precio, y además yo fui demasiado codicioso y rápido, sin esperar a que la liquidez se recuperara. Mirando hacia atrás, eché un vistazo al OI y a la tasa de financiación: en realidad, ya había señales de advertencia en ese momento, pero igual me dejé arrastrar por el ritmo del flujo de noticias. Últimamente siempre veo que interpretan la entrada de fondos de los ETF y la preferencia por el riesgo en Wall Street como si estuvieran atadas, como si todo fuera lineal; pero la estructura de profundidad en la cadena no ha cambiado: si tiene que comprimirse, se comprime. Yo lo resumí como: la complejidad es el enemigo. La disciplina es mirar un vistazo a los datos y decidir el ritmo de la operativa, sin dejarle espacio a las emociones.

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