De verdad estoy hasta la coronilla. Acabo de fijar un límite de gas pensando: “Listo, así me olvido”, pero luego me quedé mirando la cola en el mempool y cada vez me ponía más ansioso. Aunque puse recordatorios, por cada minuto que pasaba sentía ganas de actualizar, con miedo a que me hagan frontrun o que, directamente, se quede trabada la operación. Al final cerré la ventana y me dije: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Resultado: media hora después la vuelvo a abrir y, oye, la transacción se completó, pero encima pagué un poco más de comisiones.



Total, con este mercado: las expectativas de recortes de tipos y los activos de riesgo suben y bajan al mismo ritmo, y la gente no sabe en qué confiar. Cuando la liquidez se aprieta, hasta dentro del mempool se monta un caos que parece guerra. En resumen: poner recordatorios es solo una especie de bálsamo psicológico; al final, si toca entrar en pánico, igual entras en pánico.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado