Cada vez que se produce una transformación de era, primero se destruye la estabilidad del pasado. La mayoría ve la pérdida, mientras que unos pocos ven la redistribución. La inquietud que trae el cambio, en esencia, es que las posiciones antiguas están desapareciendo y se están formando las nuevas. Las oportunidades pertenecen siempre a quienes reciben el cambio, se adaptan al cambio y lo aprovechan, no a quienes intentan detenerlo. Cuando el mundo cambia, lo que de verdad necesita cambiar no es la era, sino tu propia posición.

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