Te aconsejo algo: no pidas prestado dinero con ligereza si no vas a poder devolvérselo, y menos aún uses el dinero prestado para hacer inversiones “a lo apostador” (ya sea en cosas reales o en los mercados financieros), especialmente si quieres abrir un negocio. Porque no puedes perder; de verdad, no puedes perder. Si reconoces que eres una persona normal, acepta el destino de una persona normal: vive una vida estable y tranquila. No conviertas tu vida en un mundo trágico en el sentido más real.



Ni siquiera digas “gente común”. Mucha gente que ha hecho fortuna a principios de los primeros 30 años que conozco, ahora también está en la bancarrota. La causa principal se reduce a dos: uno, pensar que puedes predecir el futuro y controlar todo (esto viene de no saber diferenciar entre suerte y capacidad); y dos, usar apalancamiento. Pero… ¿cuántas personas admiten que son “muy normales”? Ver tu propia normalidad, reconocer que la suerte es la razón fundamental por la que la gente se enriquece, y aun así seguir adelante… ya no es poca cosa. La vida y la muerte están predestinadas; la riqueza depende del cielo.
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