En China, la “finura en las relaciones” de la generación anterior, a veces, se parece a un informe financiero de precisión. En cada casa siempre había ese tipo de cuadernito donde se anotaba: A favor de Zhang Laosan: 100 yuanes, a favor de Wang Erer: 200 yuanes, a favor de la cuñada Da gujie: 300 yuanes… En la boca decían que “las atenciones no se contabilizan”, pero en la práctica llevaban cada partida con total claridad. Quién vino, cuánto aportó, y cuánto deberá pagar su familia en el futuro, todo queda escrito en el cuaderno. Hasta que un día, tras el nombre aparece una cruz. No porque la deuda esté saldada, sino porque termina la vida de esa persona. Este libro de cuentas no registra sentimientos, sino el balance de activos y pasivos de relaciones en una sociedad de conocidos.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado