El “Gato” conoció a una chica china cuando antes estudiaba tailandés en Bangkok.


Realmente era muy bonita, pero en realidad no era el tipo que le gustaba al Gato (aunque bonita, el Gato pensaba que estaba demasiado delgada 🤣).
Una vez, de repente ella le preguntó: “¿Tú crees que no me veo bien?”.
El Gato sonrió y dijo:
“No, para nada.”
“Te ves muy bien.”
Ella siguió preguntando:
“Entonces, ¿por qué no me tratas un poco mejor, como hacen con los demás?”
*(porque el Gato siempre fue bastante frío con ella; respondía sin ganas, y a lo suyo)*
El Gato se quedó unos segundos en blanco, porque no esperaba que ella preguntara eso de repente.
Respondió con el pensamiento real, porque no quería mentir:
“Porque no quiero perseguirte.”
“Tampoco quiero sacar nada de ti.”
“Así que si te ves bien o no, no tiene mucho que ver conmigo.”
Más tarde, ella parecía estar muy enojada.
Y hasta por todos lados fue diciendo si yo no me gustaban las chicas 🤣.
El Gato sintió que
quizás a veces.
La gente puede no ser que no acepte el rechazo,
pero lo que más cuesta aceptar es:
¿que haya alguien que ni siquiera necesite su aprobación?
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