Muchas personas viven como esclavas de sus propios cuerpos, prisioneras de los deseos, enanos de su pensamiento. Toda su vida la llevan arrastrada por sus instintos. Si el cuerpo quiere estar cómodo, eligen escapar; si el deseo quiere satisfacerse, se van al móvil, se entregan a la comida y procrastinan la acción. Los verdaderos fuertes son los que hacen que la conciencia sea quien manda, que el cuerpo sea una herramienta y que los impulsos a corto plazo obedezcan los objetivos a largo plazo.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado