La verdadera excelencia nunca es para ganarse el gusto de alguien, sino para convertirse en un recurso escaso. Ser tan excelente que ninguna relación sea una súplica o intercambio, sino una elección mutua; Ser tan excelente que tengas suficiente capacidad, valor y mundo espiritual, y no te pierdas a ti mismo por perder a alguien; Ser tan excelente que tu tiempo, intereses, carrera y pensamientos sean tan ricos que la soledad ya no sea un vacío, sino libertad. En esa etapa, no necesitas complacer a nadie, porque tú mismo ya te has convertido en tu propio mundo.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado