Cuando te encuentras con una persona maravillosa, no te sientes inferior. Sino que te pones naturalmente a su lado, con la certeza interior: yo también soy buena, merezco ser querido. Quererse a uno mismo no es narcisismo, sino una sensación de estabilidad. Cuando te miras al espejo, ya no te criticas, sino que reconoces: estoy cambiando, pero también me estoy fortaleciendo. La verdadera autoaceptación es una confianza firme. No se trata de demostrar perfección, sino de permitir la autenticidad, y al mismo tiempo seguir queriéndote. Cuando realmente empiezas a quererte, no te permites vivir mal. Porque no querrías.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios