Muchas relaciones parecen existir porque "todavía se aman y por eso están juntos", pero la realidad a menudo no es tan digna. El verdadero colapso emocional de una persona nunca ocurre porque un par de zapatillas blancas se ensuciaron, porque no estacionó bien una vez, o porque las pantuflas no están ordenadas, sino porque estos detalles se convierten en la salida de un "descontento reprimido durante mucho tiempo". Esos descontentos no expresados pueden ser el desprecio por la capacidad, la situación económica, la apariencia, la velocidad de crecimiento de la otra persona, o simplemente un "ya no admirar". Pero estas cosas son demasiado difíciles de admitir, así que solo se pueden expresar a través de "¿cómo es que no puedes ni hacer bien algo tan pequeño?". Por lo tanto, verás un estado de relación muy contradictorio: por un lado, insatisfacción continua, y por otro, no irse. No es porque todavía se ame profundamente, ni porque se sea demasiado vulnerable, sino porque algunas relaciones tienen en sí mismas una estructura real donde "continuar es más fácil que terminar". Por ejemplo, el hábito, la dependencia, el costo, o "parece que todavía se puede arreglar". Cuando una persona explota emocionalmente repetidamente por pequeñas cosas, esas pequeñas cosas solo son desencadenantes; el verdadero problema siempre está en un nivel más profundo.

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