En público, no tengas miedo de las miradas de los demás. Si alguien te mira, devuélvele la mirada. Muchas veces, lo que incomoda no son las miradas de los otros, sino que damos por sentado que estamos siendo juzgados. Cuando dejas de apresurarte por demostrar quién eres y de temer ser malinterpretado, la mirada se convierte simplemente en una mirada, ya no en una presión.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado