¿Sabes? Después de que termine tu funeral, solo unas horas más tarde, el llanto comenzará a calmarse gradualmente.


Los familiares empezarán a ocuparse de organizar las comidas y recibir a los invitados; algunos parientes traerán café y hablarán sobre las noticias recientes; también habrá quienes llamen por teléfono diciendo que, por asuntos de última hora, no podrán asistir en persona.
Tu empresa comenzará a buscar a alguien que te reemplace en tu puesto.
Unos días después, tus hijos volverán a sus puestos de trabajo debido a que terminó su licencia por duelo.
Un mes después, tu pareja, mientras mira una comedia en la televisión, puede que se ría sin querer.
Si la gente olvida tan rápido de ti, si este mundo continúa avanzando tan fácilmente, ¿para quién estás realmente viviendo?
Pasamos toda la vida preocupándonos por cómo nos ven los demás.
Pero un hecho triste es que: en realidad, no les importa tanto.
Así que, vive para ti mismo.
No gastes tu vida persiguiendo la aprobación de los demás.
Acepta tu verdadero yo, pon tu felicidad en una posición más importante.
Porque la vida es demasiado corta, no vale la pena vivir bajo la mirada y las expectativas de otros.
Lo que realmente vale la pena, es ser fiel a uno mismo y vivir una vida que sea tuya.
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