Las declaraciones de Trump sobre la decisión de la Reserva Federal esta vez son completamente diferentes a sus críticas anteriores a Powell. Esta vez está bastante tranquilo, incluso se podría decir que calmado.



Sobre “no importar mantener las tasas sin cambios”

Cuando le preguntaron qué pensaba sobre que la Fed mantuviera las tasas sin cambios, Trump, que asistía a la cumbre del G7 en Francia, respondió: “No hay problema. Da igual.”

Es bastante raro que diga esto. Después de todo, antes había criticado a Powell llamándolo “tonto” y “cabeza de madera”. Su nombramiento de Waller fue precisamente para reducir las tasas, e incluso bromeó diciendo que si no bajaban las tasas, lo demandaría.

La razón de su actitud más suave esta vez es simple: le dio crédito a Waller, diciendo “Ahora tenemos a una persona muy buena allí, así que seguiré lo que él diga”. Además, reconoció que una guerra prolongada con Irán podría arrastrar a Estados Unidos a una catástrofe económica o incluso a una gran depresión, y que la Fed realmente tiene dificultades en esta situación.

Sobre “no descartar la posibilidad de subir las tasas”

Cuando le preguntaron sobre la posibilidad de subir las tasas, Trump dijo: “Es posible que ocurra. Es difícil de creer. Solo haría que el país se estancara, lo cual es… muy inusual.”

No negó ni se enojó como antes, e incluso insinuó que si la inflación se descontrola, subir las tasas podría ser necesario. Pero también enfatizó que la política monetaria debe equilibrar el control de la inflación y el crecimiento económico.

Esta moderación se debe a la presión real: nueve miembros de la Fed apoyan subir las tasas antes de fin de año, de los cuales seis apoyan subirlas dos veces o más. La inflación ya supera el 4%, y el mercado ya está valorando una probabilidad del 72% de un aumento en octubre. Waller, quien fue promovido por él, en su primera reunión eliminó las guías prospectivas y rechazó el gráfico de puntos, enviando un mensaje claro al mercado: la Fed no le debe nada a la Casa Blanca.

En definitiva, Trump esta vez optó por no enfrentarse directamente a la Fed. No es que no quiera bajar las tasas, sino que Waller marcó claramente los límites con sus acciones, y Trump le dio suficiente confianza y espacio. La posibilidad de subir las tasas existe, pero Trump ya lo dejó muy claro: “Estoy guiado por él”.
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