Las mujeres nacen con una inclinación a ser conquistadas.


Si tú la conoces bien, le brindas calor y frío, no le falta comida ni ropa, y sus emociones están al máximo, ella te devuelve con un apodo de "perro lamido" — porque tú no la has conquistado, solo la has servido.
Un perro lamido ni siquiera puede acercarse, y terminar siendo el tonto de siempre es el final estándar.
Mentalmente, la golpeas hasta hacerla dudar de sí misma, físicamente la desgastas hasta agotarla, y en tu bolsillo no hay nada, pero te atreves a caminar con arrogancia — no hay dinero, solo una vida.
Ella, en cambio, piensa: esto es lo que tiene carácter masculino, esto es lo que significa conquistar.
Una mujer así, siempre termina mal.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado