Si un pájaro se posa en tu mano, y quiere volar, déjalo volar. Porque cuanto más aprietes, más le será imposible respirar, y al final solo terminarás asfixitándolo con tus propias manos. Abre la palma de tu mano, quizás se vaya volando, quizás vuelva; pero si insistes en no dejarlo partir, ni siquiera tendrá la oportunidad de regresar, porque ya está muerto bajo tu control. La verdadera posesión no es control; la verdadera relación no es posesión.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado