Muchas personas piensan que el mayor obstáculo en la vida son las dificultades, pero en realidad el verdadero obstáculo suele ser la percepción. En este mundo, todo lo que tiene valor parece estar bloqueado por una pared, y esa pared no necesariamente te está impidiendo, sino que más bien te está filtrando. Lo que filtra no son las habilidades insuficientes, sino la falta de firmeza y la falta de compatibilidad. Muchas personas nunca fracasan realmente ante las dificultades, simplemente eligen dar la vuelta y marcharse cuando llegan a la pared. Lo que realmente necesita ser derribado no suele ser la pared exterior, sino la pared interior, esas creencias limitantes, sentimientos de no merecimiento, baja autoestima y autoimposiciones. Cuando estas paredes falsas son derribadas, lo que queda es la verdadera pared que requiere tiempo, habilidades y acciones para superar. Al mismo tiempo, si una persona es madura, no solo depende de si puede obtener lo que desea, sino también de si puede soportar el costo que eso conlleva. Cualquier posesión que te cause ansiedad, insomnio, inseguridad o miedo a perder, puede no ser una riqueza, sino una carga. Superar moderadamente los límites de tus capacidades es una forma de crecimiento; ir mucho más allá puede convertirse en una cadena. En definitiva, la vida no se trata de obtener algo, sino de qué cosas coinciden y qué cosas puedes soportar. Cuando te vuelves lo suficientemente valioso, obtendrás; cuando te vuelves lo suficientemente estable, podrás poseerlo verdaderamente.

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