Recientemente me llevaron por tercera vez a un grupo de “minería social”, donde todos los días firmar, compartir, competir por insignias, en realidad es solo usar tiempo para obtener una serie de puntos, como si estuviera en el trabajo sin salario. Antes también me emocionaba mucho con los perros de tierra, pero luego descubrí que la fuerza de ejecución no debería usarse en este tipo de lugares: hay demasiadas reglas, las ganancias marginales son muy escasas, y cuando paras, te da ansiedad.



Lo más gracioso es que, en el grupo, mientras se habla de “la regulación de las stablecoins está llegando”, “auditoría de reservas xx”, “se va a desanclar, hay que transferir rápido”, también te presionan para que hagas tareas y mantengas tu identidad… el estado de ánimo se tira de un lado a otro. En fin, ahora solo tengo dos reglas: no seguir la tendencia, no vaciar mi vida para cambiar insignias, lo que sea automático, que sea automático; lo que no, ni modo, dormir es más estable que los puntos.
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