Este mundo no tiene personas absolutamente buenas, ni personas absolutamente malas. La naturaleza humana en sí misma es la coexistencia de múltiples fuerzas como deseo, miedo, conciencia, moderación, compasión y egoísmo. Normalmente, vemos a la persona bajo la restricción de reglas; pero cuando aparecen el poder, la riqueza y las oportunidades, lo que se amplifica es la verdadera fuerza que una persona mantiene a largo plazo. El poder y la riqueza no crean la naturaleza humana, solo la amplifican; el mercado no te juzga, sino que te hace imposible escapar de ti mismo.

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