Estos días he visto una pila de temas candentes subir uno tras otro, y me he dado cuenta de que lo que más fácilmente me hace perder dinero no son los proyectos, sino la atención... Al deslizar en Twitter, al actualizar la plataforma de intercambio, siento que si no sigo el ritmo, voy a perder la oportunidad, y al final lo que persigo suele ser la parte en la que otros ya están preparando para vender.


El guion de colapso de los juegos en cadena también es bastante típico: cuando la inflación sube, cuando entran los estudios, cuando el precio de la moneda se da la vuelta, el sentimiento es como en una fila para el metro, quien va un poco más lento termina siendo empujado a seguir el ritmo.
Ahora me pongo una regla tonta: cuando vea algo que “todos están diciendo”, lo intento tres veces (no solo hacer clic, sino esperar tres días), y si todavía quiero verlo, reviso los datos en la cadena y los flujos de efectivo, especialmente aquellos que se presentan con narrativa artística/NFT, para ver si realmente pueden recuperar el dinero o si solo están contando historias.
En definitiva, también me gusta el bullicio, pero no quiero seguir pagando con mi cartera por el ruido, así que por ahora, así será.
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