La semana pasada, hablé con el dueño de un pequeño negocio. Él dijo que no sabía por qué sus costos eran tan altos que no le quedaba ganancia. Le pregunté si había separado los costos para revisarlos, y resultó que nunca lo había hecho. Esa es exactamente la mayoría de los problemas en los negocios: no es que los costos sean altos, sino que no entienden los costos reales.



Cada negocio debe pagar dos tipos de gastos: los costos fijos, que no cambian independientemente de las ventas, y los costos variables, que aumentan con el volumen de ventas. Si entiendes bien esta diferencia, podrás gestionar tu negocio de manera mucho más inteligente que los demás.

Comencemos con los costos fijos. Estos son los gastos que la empresa debe pagar cada mes, cada año. No importa cuánto vendas: alquiler de oficina, salarios de empleados, seguros, intereses de préstamos. Todo esto son costos fijos. El negocio debe pagarlos, ya sea que esté ocupado o en calma. La importancia de entender los costos fijos es que te ayuda a fijar precios correctamente. Si no sabes cuánto son los costos fijos, no sabrás cuánto necesitas vender para cubrirlos.

En contraste con los costos fijos, los costos variables son gastos que cambian según la cantidad de producción o ventas. Cuanto más vendas, mayor será el costo variable. Cuanto menos vendas, menor será el costo variable. Los costos variables incluyen materias primas, mano de obra directa, embalaje, transporte, comisiones de ventas. Todo esto está directamente relacionado con la producción y venta.

¿Por qué separar estos dos tipos de costos? Porque te ayuda a tomar mejores decisiones. Por ejemplo, si sabes que los costos fijos son altos, quizás debas buscar formas de reducirlo o aumentar mucho las ventas para cubrir ese costo. Si sabes que los costos variables constituyen la mayor parte del costo total, quizás debas buscar maneras de reducir los costos de materias primas o mano de obra.

Analizar ambos tipos de costos juntos se llama análisis de costos mixtos. Es una herramienta muy poderosa que te ayuda a tener una visión completa de los costos totales del negocio. Úsalo para fijar precios, planificar la producción, asignar recursos y evaluar la competitividad.

En realidad, si entiendes que los costos variables son la parte que puedes controlar más fácilmente y que los costos fijos son los que requieren planificación a largo plazo, sabrás qué hacer para que tu negocio crezca y sobreviva en el mercado. La buena gestión de costos no es tan complicada como parece. Es solo separar claramente y tomar decisiones con conciencia.
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