Muchas personas dicen: “No tener una postura también es una postura.” Esta frase no tiene error lógico, pero asume una cosa: que la postura debe ser fija. Pero el verdadero problema nunca es “tener o no tener una postura”, sino “si te quedarás atrapado por tu postura”. La llamada “sin postura” no significa no tener puntos de vista, sino no hacer que cualquiera de ellos sea permanente. Poder adoptar una postura, entenderla; también poder abandonarla y entrar en otra postura. No es estático, sino dinámico.


La mayor inercia de las personas es convertir los puntos de vista en identidad. Al final, incluso “la racionalidad”, “la objetividad”, “la neutralidad” y “la ausencia de postura” se convertirán en nuevas obsesiones. Por eso, lo realmente importante no es afirmar que uno no tiene postura, sino mantener siempre la capacidad de moverse.
Porque la mayoría de las disputas no son conflictos de puntos de vista, sino conflictos de identidad. Una vez que las personas equiparan sus puntos de vista con ellas mismas, la discusión deja de ser un intercambio de observaciones y se convierte en una defensa mutua. Una discusión de alta calidad no consiste en apresurarse a determinar quién gana o pierde, sino en permitir que ambos puedan mover continuamente su posición de observación, para ver el mundo con mayor claridad juntos.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado