Cuando las personas están a punto de ser aplastadas, lo más peligroso no es llorar, ni hacer escándalo, sino comenzar a revisar una y otra vez a sí mismas. Sacar los fracasos pasados, los caminos equivocados, las palabras mal dichas, como si fuera una película antigua, cuadro por cuadro, y juzgarse a sí mismas en los momentos de mayor impotencia. Pero lo que más temen las personas no es haber tomado un camino equivocado, sino hundirse cada vez más en la autocompasión, hasta el punto de no querer ni siquiera perdonarse a sí mismas.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado