Como he estado siguiendo, el yen japonés en comparación con el baht tailandés sigue siendo uno de los pares de divisas más interesantes en el mercado de cambios, especialmente al mirar hacia atrás en lo que ha ocurrido desde 2025 en adelante.



A finales de 2025, el yen se movió cerca de su nivel más bajo en la historia, con el par JPY/THB negociándose alrededor de 0.2176 baht por yen, ligeramente por encima del soporte a largo plazo. Lo notable es el cambio en la política del Banco de Japón, que redujo la cantidad de compra de bonos, lo que llevó a una ligera recuperación del yen desde su punto más bajo.

Lo que realmente impulsa la tendencia del yen proviene de varios factores. En primer lugar, la política monetaria del Banco de Japón, que sigue siendo cautelosa a pesar de que la inflación se sitúa entre el 2.5% y el 3.5% a principios de 2025, por encima de su objetivo del 2%. La tasa de interés de política permanece en -0.1%, muy diferente de Estados Unidos y Europa.

En segundo lugar, la diferencia en las tasas de interés entre países juega un papel crucial. Cuando la Reserva Federal y el Banco Central Europeo comienzan a flexibilizar sus políticas, mientras que Japón mantiene una postura estricta, el yen se deprecia. Además, el baht se ha beneficiado de la recuperación del turismo, el comercio regional fuerte y las tasas de interés reales que atraen flujos de capital extranjero.

De cara a 2026, el problema de la tendencia del yen dependerá de cómo el Banco de Japón maneje la salida de su política acomodaticia. Si terminan con las tasas de interés negativas o ajustan seriamente el YCC, el yen podría fortalecerse a 0.2300-0.2400 para finales del año. Pero si retrasan la normalización, el yen podría probar nuevos mínimos por debajo de 0.2100.

Otro factor a seguir es la repatriación de fondos por parte de los inversores japoneses. En medio de la incertidumbre en los mercados emergentes y las tensiones geopolíticas, estos movimientos suelen apoyar al yen. Además, el yen sigue siendo considerado un activo seguro en el mercado, por lo que en caso de grandes riesgos en el sistema financiero global, el yen podría apreciarse rápidamente.

Desde una perspectiva técnica, la mayoría de los indicadores muestran señales bajistas a corto plazo, aunque las medias móviles permanecen neutrales, indicando que el mercado aún no tiene una dirección clara. Sin embargo, el soporte a largo plazo en 0.2150 parece ser un nivel importante. Si este soporte se mantiene y los factores macroeconómicos son coherentes, el yen podría recuperarse lentamente en el futuro cercano.

En general, la tendencia del yen en 2026 dependerá de normalizar las políticas de Japón, las diferencias en las tasas de interés internacionales y la situación geopolítica. Es crucial seguir de cerca las señales del Banco de Japón, ya que sus movimientos en este período podrían determinar la dirección del yen a largo plazo.
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