La fila en el mempool, cuando hay congestión, se parece mucho a la hora punta en el metro: piensas que solo con hacer clic en enviar ya se termina, en realidad estás tomando número detrás de un montón de personas, y si alguien delante está dispuesto a pagar un poco más de “propina” para saltarse la fila, tú solo puedes esperar, y mientras esperas, el precio puede deslizarse o la transacción puede completarse en el momento menos deseado, incluso llegar a caducar directamente... En resumen, en la cadena no es “hacer pedido = completar la transacción”, sino “hacer pedido = comenzar a hacer fila”. Últimamente también se habla de aumentar impuestos en cierta región, y de una regulación más estricta, lo que hace que la gente sea aún más sensible a las entradas y salidas de fondos, y el resultado es que, con más aglomeración, la ansiedad en cadena se vuelve más fácil: cuanto más miedo a no llegar a tiempo, más quieres acelerar, y cuanto más caro y apretado, más congestión hay.


Lo que más temo perder no es en realidad la oportunidad, sino que en un momento emocional, deje de lado la gestión de riesgos.
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