Recientemente he notado que en el ecosistema de Solana, un viejo proyecto llamado Ore ha vuelto a estar en auge, y esta vez la forma de revitalizarse es bastante interesante.



Hablando de Ore, muchas personas quizás todavía recuerdan lo loco que fue en su momento. Este proyecto fue inicialmente desarrollado por Regolith Labs, liderado por Hardhat Chad, con la intención de introducir un mecanismo de minería similar a Bitcoin en Solana, permitiendo que usuarios comunes participaran en la minería usando computadoras, tablets e incluso teléfonos móviles. Como resultado, tras el lanzamiento de la versión 1, la cantidad de usuarios se disparó, llegando a ser el programa con mayor volumen de transacciones en Solana, alcanzando picos de más de un millón de transacciones por hora. Durante ese período, el precio de ORE subió de 93 dólares directamente a 3786 dólares, y algunos ingresos diarios alcanzaban varios miles de dólares, lo cual fue bastante estimulante.

Pero también surgieron problemas. Se descubrió que el algoritmo de la v1 podía ser gamificado, y los mineros aumentaban su «tasa de acierto» mediante operaciones de alta frecuencia, lo que provocó una gran cantidad de transacciones basura que congestionaron toda la red de Solana. Ore tuvo que ser suspendido, y Hardhat Chad dedicó varias semanas a reconstruir el equipo para desarrollar la v2. La v2 fue relanzada en agosto de 2024, introduciendo mejoras como protección contra ataques de brujas, ajuste de dificultad, incorporación de staking, entre otras, pero los ingresos por minería no alcanzaron las expectativas, el precio siguió cayendo y la popularidad también se enfrió.

Lo interesante es que el último protocolo de minería de Ore ha cambiado completamente la forma de jugar. Esta vez no se trata solo de «minar y vender», sino que combina elementos de GameFi y DeFi. El nuevo mecanismo es un sistema de cuadrícula de 5×5, donde cada ronda dura 1 minuto. Los mineros apuestan SOL en los espacios de la cuadrícula, y en cada ronda se selecciona aleatoriamente un bloque ganador. Los SOL en los otros 24 bloques se distribuyen proporcionalmente entre los ganadores, y en el bloque ganador hay un minero afortunado que recibe además 1 ORE. Además, se ha introducido un pozo de premios llamado Motherlode, que en cada ronda inyecta 0.2 ORE, con una probabilidad de 1/625 de activar un gran premio. Si no se gana, el premio se acumula, similar a una lotería con fondos acumulados, lo que realmente aumenta la motivación para participar.

Lo que también resulta muy interesante es la estructura de incentivos. Al retirar recompensas, se debe pagar un «coste de refinamiento» del 10%, que se distribuye automáticamente entre los mineros que aún no han retirado, incentivando así la tenencia a largo plazo. El protocolo también cobra automáticamente un 10% de las recompensas de minería en SOL, de las cuales el 90% se quema y el 10% se reparte entre los stakers. Este diseño permite que la emisión neta de ORE se mantenga en un equilibrio dinámico entre inflación y deflación. Datos de Dune muestran que en los últimos 7 días, ORE ha estado en estado deflacionario, reduciendo en 400 unidades en total.

Este nuevo mecanismo ha tenido un efecto inmediato tras su lanzamiento. Ore recibió apoyo y difusión por parte de la comunidad oficial de Solana, y el interés del mercado se disparó rápidamente. Según datos de Blockworks Research, hasta ese momento, los ingresos acumulados de ORE superaron los 1.689 millones de dólares, con ingresos diarios que pasaron de unos pocos miles de dólares a mediados de octubre a más de cien mil en menos de diez días, alcanzando un máximo de 316,000 dólares en un solo día, lo que representa un aumento de 576 veces respecto a su punto más bajo de 548 dólares. En cuanto al precio, ORE subió un 2445% en 30 días, alcanzando un máximo anual y superando los 10 millones de dólares en valor de mercado.

En comparación, Ore ha evolucionado desde una minería pura en la v1, pasando por el ajuste de dificultad en la v2, hasta llegar a esta nueva versión que combina jugabilidad y sostenibilidad económica, logrando múltiples optimizaciones en su mecanismo y estructura de incentivos. Especialmente, la incorporación de un mecanismo de retraso en la liquidación obliga a los mineros a participar continuamente, rompiendo con el simple esquema de «minar y vender», y alineándose mejor con las narrativas de deflación que el mercado prefiere.

Pero, ¿cuánto durará esta ola de Ore? Eso todavía está por verse. La fiebre por la minería suele ser rápida en llegar y en desaparecer; lo clave será si el protocolo puede realmente establecer un modelo económico sostenible y mantener la fidelidad de los usuarios. Si te interesa el ecosistema de minería en Solana, la actualización de Ore definitivamente merece atención.
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