No llames a físicos, biólogos, ingenieros, astrónomos, científicos atmosféricos, o a cualquier persona entrenada en investigación científica real para entender qué podrían ser estos UAP.


No, el mejor enfoque es obviamente interpretarlos a través de un texto religioso de la Edad de Bronce escrito por personas que no conocían las bacterias, virus, electricidad, gravedad, evolución, galaxias, tectónica de placas, ADN, o cosmología moderna.
Porque cuando se enfrenta a un fenómeno desconocido en el cielo, ¿por qué usar espectroscopía, análisis de radar, calibración de sensores, ingeniería aeroespacial, psicología, óptica atmosférica, o física?
Mucho mejor consultar una cosmovisión de una época en la que la enfermedad se explicaba a través de espíritus, el universo se imaginaba como una pequeña cúpula sobre la Tierra, y los relámpagos todavía eran ira divina.
Este es exactamente el problema. En lugar de tratar los UAP como una cuestión empírica, la gente inmediatamente lo lleva a la mitología, demonios, ángeles, profecía, y simbolismo antiguo.
Eso no aclara nada. Solo reemplaza la investigación por la superstición.
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