Cuando te dices a ti mismo "no tengas presión", en realidad tu cerebro no procesa especialmente la palabra negativa "no", sino que se enfoca más fácilmente en la palabra clave "presión". Por lo tanto, en realidad refuerza más el concepto de "presión". De manera similar, expresiones como "no te pongas nervioso" o "no pienses demasiado" se centran en "nervioso" o "pensar demasiado", y lo que recibe el cerebro sigue siendo esas ideas. La forma más efectiva es cambiar el lenguaje a una expresión positiva, por ejemplo, en lugar de decir "no tengas presión", decir "relájate", "mantén el ritmo" o "concéntrate en el presente". De esta manera, lo que recibe el cerebro es el estado que deseas, no lo que quieres evitar. En resumen: el cerebro entiende más fácilmente "lo que quieres" en lugar de "lo que no quieres".

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado