Hasta dónde puede llegar una persona, muchas veces no depende de cuánto sabe, sino de cómo usa el lenguaje para definir el mundo. El lenguaje no solo es una herramienta de expresión, sino que también moldea los límites de la percepción. Las personas que suelen decir "no hay manera" o "es demasiado difícil", su cerebro gradualmente dejará de buscar posibilidades; mientras que quienes preguntan "¿hay alguna otra ruta?", encuentran más fácilmente oportunidades. La verdadera diferencia entre las personas, a menudo, no es el coeficiente intelectual, sino el grado de apertura del sistema de lenguaje. Porque cómo describes el mundo, así entenderás el mundo; lo que insistes en enfatizar, eventualmente se convertirá en cómo vives.

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