Una vez que una persona establece un sistema de explicación basado en información errónea, le resulta muy difícil negarlo: se ha descubierto en experimentos que, al inocular a los sujetos con afirmaciones incorrectas como "comer gachas ayuda a la digestión" y pedirles que expliquen las razones, y luego informarles de hechos contrarios, la mayoría de las personas aún mantendrán su opinión original. Este fenómeno en psicología se conoce como sesgo de creencias y está estrechamente relacionado con el sesgo de confirmación. La razón principal no es solo que las personas obtienen algún beneficio psicológico de sus creencias previas, sino que una vez que ellos mismos construyen razones para sus conclusiones, estas explicaciones existen de forma independiente, incluso si la información original es refutada, no desaparecen automáticamente; al mismo tiempo, el cerebro tiende a mantener la coherencia cognitiva, y cuando la nueva información desafía la estructura existente, puede provocar disonancia cognitiva, lo que hace que las personas resistan instintivamente a corregirla. Además, los costos psicológicos asociados a la inversión previa, así como beneficios sutiles como la sensación de seguridad y pertenencia, también refuerzan esta persistencia. Por lo tanto, cuando las personas no desean cambiar de opinión incluso ante evidencia contraria, generalmente no es porque no vean los hechos, sino porque inconscientemente priorizan proteger el marco cognitivo que ya han establecido.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado