Últimamente, mirando el mercado de opciones, me resulta un poco gracioso:


El comprador está atento todos los días a "si vendrá una vela", el vendedor simplemente se sienta tranquilamente a cobrar el tiempo...
En realidad, el valor temporal es como una máquina de moler granos, incluso sin moverla puede desgastar la paciencia del comprador.
El comprador paga un impuesto por esperanza, el vendedor vende un paquete de alivio de ansiedad, pero cuando hay una verdadera volatilidad, esa misma puede voltear la silla del vendedor.

De paso, pensé en esas minas sociales, tokens de fans, que gritan "la atención es minería",
suena bastante como un comprador de opciones: primero paga el costo de atención, apuesta a que las emociones explotarán y te pagarán al final.
El problema es que la mayoría de las veces, el tiempo te come a ti, no tú estás minando tiempo...
De todos modos, prefiero observar esos rincones donde nadie habla pero los fondos en la cadena se mueven silenciosamente,
tranquilos, menos propensos a ser engañados.

Me voy a poner a trabajar.
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