Nuestra trayectoria de vida en realidad depende en gran medida de nuestra postura corporal, la lógica central de esto es en realidad muy simple pero también muy contraintuitiva: no es que primero nos volvamos confiados y luego actuemos bien, sino que primero nos "mostramos como si fuéramos confiados", abriendo el cuerpo, manteniéndolo erguido, y solo entonces el cerebro se activará, las emociones, las hormonas y el estado se elevarán juntos, y finalmente realmente logramos hacerlo y realmente nos volvemos confiados. En otras palabras, a veces piensas que estás actuando, pero en realidad estás usando tu cuerpo para reinventarte a ti mismo.

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