Acabo de leer cómo Barbara Corcoran logró algo increíble al principio de su carrera inmobiliaria. Tenía 88 apartamentos en el mercado, no se movían y estaba enfrentando $280k en deuda. En lugar de entrar en pánico, cambió completamente la estrategia — puso el mismo precio a todo y convirtió eso en un evento de primer llegado, primer servido de un día. Vendió más de 1 millón de dólares en literalmente una hora.



¿La parte genial? Creó escasez artificial y urgencia. La gente no quiere perderse, y ese disparador psicológico es poderoso. Pero esto es lo que me quedó de leer sobre el enfoque de Barbara Corcoran — ella no ideó esto cuando las cosas iban bien. Vino de la desesperación.

Ha hablado de estar cerca de la bancarrota varias veces a lo largo de su carrera, y cada vez, sus mejores ideas surgieron cuando se encontraba acorralada. No cuando tenía opciones. No cuando podía permitirse esperar. Cuando tenía que resolverlo.

Esa es la verdadera lección aquí. Barbara Corcoran trata la presión como un acelerante para resolver problemas. La mayoría de las personas se paralizan cuando las apuestas son altas. Ella se vuelve creativa. Prueba todo lo demás primero, y luego, en ese momento de última hora, algo hace clic.

Vale la pena pensarlo la próxima vez que enfrentes una situación difícil. A veces, la restricción es exactamente lo que te obliga a ver la solución que has estado ignorando. El estrés es molesto, pero ¿la claridad que trae? Ahí es donde vive el avance.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado