Acabo de ver que Cooper Creek Partners vendió toda su posición de 71,6 millones de dólares en Sable Offshore (SOC) el último trimestre. Honestamente, no se les puede culpar. Esta acción ha sido un auténtico baño de sangre: ha caído un 70% en el último año, mientras que el mercado subió un 17%. Eso es duro.



Sable es básicamente una historia de recuperación en petróleo y gas en alta mar, pero la ejecución ha sido brutal. Registraron una pérdida de 410 millones de dólares en 2025 y sus activos principales no han producido nada comercialmente desde 2015. Mientras tanto, llevan una deuda de 921 millones de dólares con solo 97,7 millones en efectivo. Las matemáticas simplemente no funcionan cuando apuestas a aprobaciones regulatorias y plazos de reinicio.

La salida de Cooper Creek tiene sentido: cuando tienes un balance pesado y plazos fijos, a veces la decisión más inteligente es simplemente alejarse. Sable parecía una apuesta especulativa en energía que no resultó. La lección aquí es bastante clara: las historias de recuperación necesitan una ejecución sólida, no solo esperanza. Esta se quedó sin ambas.
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