Los colapsos emocionales generalmente no ocurren de repente, sino que son señales de que la mente y el cuerpo han sido sobrecargados durante mucho tiempo, por ejemplo, puedes volverte más irritable de lo habitual, reaccionar exageradamente a cosas pequeñas; sentirte muy cansado aunque no hayas hecho mucho, e incluso comenzar a cuestionar si lo que estás haciendo tiene sentido; la alimentación y el sueño se vuelven desordenados, ya sea comiendo en exceso o sin apetito, con dificultades para dormir por la noche o despertándose con frecuencia; al mismo tiempo, el cuerpo también comienza a experimentar diversas molestias, como dolores de cabeza, palpitaciones, problemas estomacales, etc.; la mente también puede pensar en cosas de manera incontrolable y repetitiva, afectando la vida normal. Sin embargo, estas manifestaciones que aparecen ocasionalmente son normales, lo importante es si aparecen varias al mismo tiempo, persisten por un período y afectan el estado diario, si es así, significa que probablemente estás en una fase de sobrecarga emocional, y en lugar de aguantar, necesitas detenerte, ajustar el ritmo y cuidarte bien.

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