He estado viendo muchas preguntas últimamente sobre si una recesión realmente reducirá los precios. ¿La respuesta corta? Depende de lo que estés comprando.



Así que así es como funciona normalmente. Cuando llega una recesión, la gente tiene menos dinero para gastar, ¿verdad? Eso significa que la demanda cae para muchas cosas, y cuando la demanda disminuye, los precios tienden a seguir. Pero no es tan simple en todos los casos.

Piénsalo de esta manera: cosas esenciales como comida y servicios públicos? Esos precios generalmente se mantienen bastante estables incluso en una recesión porque la gente todavía los necesita. Pero las cosas que la gente quiere en lugar de necesitar—viajes, entretenimiento, comer fuera—ahí es donde normalmente ves que los precios bajan. La gente reduce primero el gasto en lujos.

Ahora, la vivienda es interesante. Los precios de las casas a menudo sí bajan durante las recesiones, especialmente en mercados donde se han vuelto muy caros. Vimos esto en lugares como San Francisco y Seattle hace unos años, cuando los precios cayeron alrededor del 8 por ciento desde sus picos. Algunos analistas estaban prediciendo caídas aún mayores en ciertos mercados.

El gas, sin embargo, es más complicado. Durante la recesión de 2008, los precios del gas colapsaron a alrededor de 1,62 dólares por galón—una caída del 60 por ciento. La mayoría de los expertos esperarían el mismo patrón si llega una recesión. ¿El problema? El gas sigue siendo esencial, así que la demanda solo cae hasta cierto punto. Además, los factores globales importan mucho. Si hay tensiones geopolíticas que afectan el suministro, los precios quizás no bajen tanto como piensas.

Aquí es donde se pone raro: los precios de los autos. Históricamente han caído durante las recesiones porque los concesionarios tenían inventario sobrante que necesitaban mover. Pero el caos en la cadena de suministro por la pandemia cambió esa ecuación. Los concesionarios ya no tienen montones de autos sin vender, así que tienen menos razón para reducir precios. Los analistas han dicho que no esperes grandes descuentos en vehículos como en recesiones pasadas.

Entonces, ¿una recesión bajará los precios? Para algunas cosas, definitivamente. Para otras, no tanto. La verdadera estrategia es averiguar a qué categoría pertenece lo que realmente quieres comprar. Si llega una recesión, generalmente es inteligente tener algo de efectivo para aprovechar ofertas en compras mayores como bienes raíces cuando los precios bajen. Pero no asumas que todo se abaratará—ahí es donde la gente se sorprende.
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