Un cambio importante en la política energética de EE. UU. está tomando forma. La administración de Trump, trabajando junto a los gobernadores del noreste, está presionando al principal operador de la red del país para lanzar una subasta de emergencia de energía. ¿La verdadera novedad? Las grandes empresas tecnológicas serían obligadas a asumir los costos de construcción de nuevas plantas de energía. Este movimiento refleja la creciente presión sobre el sector tecnológico para financiar la expansión de infraestructura en lugar de simplemente consumir recursos energéticos. Para industrias que dependen de una potencia de cálculo masiva—ya sea infraestructura en la nube, entrenamiento de IA o operaciones blockchain—esto señala un cambio fundamental en cómo se asignarán los costos energéticos. Es un giro en la política que podría transformar la economía operativa en todo el panorama tecnológico.

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