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Inteligencia artificial, ¿o apenas está comenzando la historia? 🤔



A pesar de la fuerte caída de las acciones relacionadas con la IA, Goldman Sachs proyecta que el gasto en construcción de centros de datos en Estados Unidos alcanzará los $125 mil millones para 2028, impulsado por una sólida demanda y una creciente acumulación de pedidos de los gigantes de la nube. Sin embargo, este enorme pastel no se está repartiendo por igual; el crecimiento general del sector es una historia muy distinta de la lucha por sobrevivir que enfrentan los proyectos con altos niveles de deuda.

La reciente volatilidad de las acciones de IA nos ha llevado a todos a hacernos la misma pregunta: ¿es una burbuja o apenas estamos al comienzo del camino? En medio de esta confusión, una nueva evaluación busca restablecer la confianza debilitada. El banco señala que, pese a la venta masiva de acciones, el apetito por invertir en la «sala de máquinas» —es decir, los centros de datos— no ha disminuido; al contrario, se está intensificando.

¿Qué hay detrás de este enorme apetito por gastar?

La respuesta es bastante sencilla: la demanda. Los servicios digitales y las aplicaciones de IA, que han impregnado todos los aspectos de nuestra vida, suponen una carga considerable para los grandes proveedores de servicios en la nube. Los pedidos acumulados de los clientes, sumados a la falta de capacidad suficiente, están obligando a estas empresas a construir nuevos centros de datos.

Esto nos recuerda que la IA no es simplemente una moda de software; está sustentada por una vasta infraestructura física. En otras palabras, mientras los precios de las acciones caen en nuestras pantallas, en el terreno se sigue vertiendo concreto.

¿Qué nos dicen las cifras de Goldman Sachs? Según el informe, la institución elevó su previsión para 2026 de $67 mil millones a $80 mil millones, y la de 2027 de $87 mil millones a $100 mil millones. Además, por primera vez, proyecta que el gasto alcanzará los $125 mil millones para 2028.

Estas cifras ilustran los considerables presupuestos que los gigantes tecnológicos están destinando a reforzar la columna vertebral del mundo digital en los próximos años. Además, actualmente hay proyectos de centros de datos por un total de aproximadamente 86 gigavatios en construcción en Estados Unidos, y otros proyectos de alta fiabilidad valorados en $900 mil millones en cartera.

En otras palabras, la demanda no es solo una expectativa; representa una acumulación real de proyectos de construcción actualmente en cartera.

¿Recibirán todos una parte igual de este pastel?

Es difícil afirmar que todos se beneficiarán por igual de esta enorme oportunidad. El aumento de la regulación y la burocracia tiende a provocar retrasos en los proyectos más que cancelaciones definitivas. La diferencia entre un retraso y una cancelación es considerable: lo primero implica un cambio en los plazos, mientras que lo segundo significa una pérdida de demanda.

Además, no todos los participantes de este ámbito de alto riesgo cuentan con la misma solidez financiera. En particular, los promotores de centros de datos con un endeudamiento excesivo se enfrentan a una seria lucha por sobrevivir debido al aumento de los costos de financiación y a los retrasos de los proyectos. Es posible que algunas empresas no logren resistir hasta que sus operaciones comiencen.

¿Cómo puede quebrar una empresa mientras el sector está creciendo?

Esto nos recuerda que, en el mundo de la inversión, hay que mirar más allá de las tendencias y también tener en cuenta la salud del balance de una empresa y su flujo de caja. El crecimiento general de un sector no siempre coincide con el destino de las empresas individuales; incluso la historia más prometedora puede desvanecerse bajo el peso de una deuda elevada.

Por un lado, están los gigantes de la nube, con carteras de pedidos completas y sólidos flujos de caja. Por otro, están los promotores que dependen de la deuda para completar sus proyectos: entidades con poca tolerancia a las subidas de los tipos de interés o a los retrasos. Una misma tendencia no impulsa a ambos por igual; puede fortalecer a uno y, al mismo tiempo, poner al otro bajo presión.

Para determinar si esto es una «burbuja» o simplemente el comienzo de una tendencia a largo plazo, hay que examinar dos niveles distintos. El primero es el sector, donde la demanda, los proyectos en construcción y las previsiones de gasto siguen creciendo. El segundo es la empresa, donde la deuda, el flujo de caja y la capacidad de entregar proyectos determinan quién sobrevivirá.

Entre los factores clave que conviene seguir están si las previsiones de gasto se revisan al alza, si los proyectos de construcción de 86 gigavatios sufren retrasos o cancelaciones, y cómo les va a los promotores endeudados a la hora de acceder a financiación. Aunque la narrativa general pueda ser sólida, es totalmente posible acabar con un balance financiero inadecuado dentro de una historia por lo demás prometedora.

Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y no constituye asesoramiento de inversión. ✔️

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