Una de las cosas más dolorosas como hombre es ver a personas que ayudaste de verdad en algún momento de la vida y que ya no estén por ningún lado cuando más las necesitas.


No es que te sientas con derecho a su ayuda. Simplemente esperas que si estuviste para alguien, esa persona al menos intente estar para ti también.
Así debería ser la vida.
Esa experiencia te enseña a ser más cuidadoso con a quién sigues ayudando.
Hay personas que con gusto reciben de ti, pero nunca aparecen cuando llega tu turno.
La verdad es que la gente desagradecida rara vez cambia. Simplemente es lo que son.
Así que si te has encontrado con personas así, no dejes que eso te amargue.
Aprende la lección, protege tu paz y guarda tu corazón para las personas que realmente te valoran.
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