El comprador de opciones siempre siente que la próxima vez va a hacerse rico de golpe, mientras que el vendedor, en silencio, va cobrando la renta. El valor temporal, dicho en claro, es que el comprador le está trabajando al vendedor: cada día mira cómo el precio de la opción se va encogiendo, como ver que su cartera pierde aire. Yo, que soy de carácter impulsivo, antes siempre pensaba en apostar fuerte, pero al final el valor temporal me dejó completamente controlado. Ahora ya me he vuelto más listo: a veces hago de vendedor para recoger incluso migajas; aunque pierda un poco, al menos tiene sentido a nivel lógico. Últimamente he estado viendo a los L2 comparando el TPS y discutiendo por las subvenciones; la guerra de palabras está que no para, hasta me cansé de tanto leer. En fin, me voy a trabajar.

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