Al atardecer miré el gráfico y, la verdad, la liquidez está bastante seca; la profundidad es tan delgada que parece papel. Antes, en momentos así, siempre pensaba en rematar a la baja, pero ahora incluso tengo más miedo de tocarlo: no es miedo a perder, es miedo a perder el control. Si la posición empieza a estar guiada por las emociones, el nivel de stop-loss deja de ser una referencia.



Últimamente, en el grupo se habla mucho de los límites regulatorios para las monedas de privacidad y los mezcladores, y ambas partes discuten fuerte. Yo, por mi parte, siento que la tecnología en sí no tiene razón ni está equivocada, pero hay que prestar atención al rumbo de la política. En pocas palabras: sobrevivir primero es lo más importante; cuando la profundidad se recupere, ya se irá recogiendo con calma. Total, mi regla es: mejor perderse la oportunidad que ser esa persona que termina aportando liquidez para que otros la aprovechen.
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