Por cierto, es bastante simple: mi torpeza es que divido la posición en dos montones: “no pierdo aunque muera” y “aunque pierda, no muero”. El primero compra spot y lo guarda en una wallet de hardware para que se quede ahí, sin tocarlo; el segundo recién se mete con los contratos. ¿Y el resultado? Que con el spot no puedo mantenerme quieto, siempre quiero moverlo; y con los contratos, para colmo, si te revienta el límite ni hablar… Últimamente he estado mirando esos análisis sobre el flujo de fondos de los ETF y la preferencia por riesgo de la bolsa de EE. UU.; cuanto más los miro, más confundido me siento, y la sensación es que el sentimiento del mercado está más nervioso que yo. Total, yo tampoco tengo tanta suerte; mejor invertir más tiempo en revisar las autorizaciones y las firmas, y en cambiar de “coche” menos veces. ¿Y tú?

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