A medianoche, de repente vi en la cadena un tipo de plataforma de tareas: al bajar la lista estaba llena hasta el borde, como la vieja lista de pendientes del trabajo. La verdad, hoy en día “rapeñar” parece cada vez más un trabajo: puntuaciones, detección de brujas, profundidad de interacción; en cada paso hay que ir calculando. Antes con darle dos clics al azar podías acabar recibiendo un airdrop; ahora tienes que programarte, tomar notas y rezar para no saltarte ningún paso que se considere “brujería”. Un poco de envidia a quienes pueden aguantar, auténticos atletas de resistencia, pero yo por mi parte no puedo con tanto; así que, despacio.



En el lado de los juegos on-chain todavía es más loco: inflación, estudios, espiral del precio de las monedas… se siente como si estuvieras jugando a un survival. Ves un proyecto y los jugadores están ahí maldiciendo el colapso de la economía, pero después de quejarse igual tienen que seguir haciendo tareas; si no, lo invertido antes se va al traste. En fin, al final es mejor estar en modo zen: cuando veas un movimiento de fondos anómalo, ponte en alerta y deja lo demás para después. Ya está, me retiro primero; mañana tengo que levantarme temprano a vigilar el diferencial de tasas del L2.
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