Acabo de echar un vistazo a la tasa de financiación y vaya tela: en ambos lados casi se está quemando todo. En esta situación, la mayoría de la gente seguro que se aparta: o cierra posiciones o espera a que pase el temporal. Pero yo, en cambio, lo veo un poco interesante: con una tasa extrema, el dinero del otro lado no es tan fácil de ganar; con poner una orden de retroceso, esperar a que una ronda de liquidaciones atraviese la liquidez y, si hay suerte, poder llevarse algo barato. Total, ya me he acostumbrado: la pongo y la dejo ahí; si sale bien, me llevo la alegría, y si sale mal, pues lo tomo como matrícula.



Últimamente vi noticias de que en alguna región van a subir impuestos; otra vez se cierne la sombra de un endurecimiento regulatorio, y la gente ya empieza a temblar con las entradas y salidas de fondos. En realidad, en momentos así el sentimiento del mercado se mueve, pero, dicho sin rodeos, el pánico a corto plazo suele crear zanjas profundas. Mi estilo es el de poner órdenes: espero a que a los demás se les quiebre la moral y recién ahí entro. En fin, dejémoslo así: total, tampoco puedo dormir, así que me quedo vigilando la pantalla un rato.
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