Llevo rato mirando la reunión de tipos de interés y, al final, una sola frase de la Reserva Federal se llevó mi posición. De verdad, les doy crédito: siempre dicen que hay que mirar los datos, mirar los datos… pero mis propios datos ni siquiera los entiendo. ¿Flujos de capital on-chain, distribución del tiempo de tenencia? Cuando está “caliente”, se ve clarísimo; cuando ya todos lo han visto y hay reacción en el mercado, la jugada ya terminó y yo ni llego.



Dicho eso, ahora mismo esas herramientas on-chain y los sistemas de etiquetas sí que se están quedando un poco atrás. Cuando las ballenas hacen movimientos, su velocidad es otra: yo espero a que la herramienta me avise y ya se me ha perforado la línea de stop-loss. Antes creí una señal de “dinero inteligente” y, al final, quizá solo estaban preparándose con antelación para soltar la carga; sinceramente, es muy fácil salir malentendido.

Quizá dependo demasiado de todo esto. Soy de los que se dejan llevar por la impulsividad: si me acelero, pienso en buscar “la siguiente caña” para aguantar. Pero al final toca calmarse primero, convertir el ritmo macro en mi propio “feeling”, y no dejarme arrastrar por las herramientas. Por lo menos, la próxima vez, antes de otro aumento de tipos, que yo mismo reduzca las posiciones cortas—aunque siempre digo lo mismo: primero así.
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