El stop-loss es de la misma clase que una ruptura. Aunque sepas que cortar antes te libera antes, siempre piensas: “Dale un poco más de tiempo a ver si rebota”… y al final el interés por arrastrarlo va subiendo, y el ánimo se va rompiendo cada vez más. Anoche volví a revisar el informe de auditoría del nuevo protocolo; iba a buscar si había alguna oportunidad nueva, pero en la cabeza solo estaban las posiciones que no había cortado del todo antes. Me rindo.



Últimamente he estado viendo esas idas y vueltas entre las expectativas de bajada de tipos y el índice del dólar, y los activos de riesgo también parecen un poco nerviosos; siento que el sentimiento del mercado está bastante sincronizado, pero tampoco sabemos si debemos creer en “esta vez es diferente”. En cualquier caso, yo ya lo tengo claro: asumir la pérdida es como borrar el historial de chats; lo borras y no vuelves la vista atrás.

Mi compañero de piso pasó por ahí hace un rato, echó un vistazo a mi pantalla y dijo: “Tu velocidad para poner stop-loss es más lenta que la de mí borrando las fotos del ex”. Ya está, no digo más; voy a mirar los datos on-chain.
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