Acabo de leer un informe de auditoría de un juego en cadena y me dejó un poco de reflexión. Estas “piscinas”, dicho claro, son las que terminan siendo arrastradas por la inflación y por el ritmo de las emisiones. Los jugadores se pasan el día luchando, sacando tokens con su esfuerzo, y la liquidez dentro del pool se ve bastante animada, pero en cuanto la velocidad de emisión sube, el precio de la moneda empieza a caer. Entonces todos se dan cuenta de que después de trabajar toda la tarde les sale más a cuenta vender la moneda directamente, y ahí es cuando empieza la estampida.



Yo antes también confiaba mucho en “mirar solo los datos on-chain”; pensaba que esas direcciones de monedero y los volúmenes de transacciones eran lo más real. Pero luego descubrí que la emoción es una parte que no tiene solución. Por ejemplo, últimamente todos comentan la preocupación por la presión vendedora que provoca el desbloqueo de staking y el calendario de unlocks de tokens. Cuando lo miro on-chain, sí, está todo bastante frío, pero por detrás es que todos temen pisar la estampida, así que me adelanto y me retiro.

En cualquier caso, ahora miro más el diseño de gobernanza y de los contratos: si hay mecanismos deflacionarios o incentivos de bloqueo. Si no, solo con la ilusión de los jugadores, el pool se secará tarde o temprano. Por ahora, ya está; es solo divagar sin más.
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