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El IPC se suaviza, pero aún no hay que sacar el champagne: continúa el equilibrio del Fed

El dato de inflación de junio cayó como un golpe seco que sonó sospechosamente a alivio, y los mercados reaccionaron en consecuencia. El IPC subyacente marcó 2,7% interanual, quedándose ligeramente por debajo del consenso, mientras que la inflación general en realidad se contrajo 0,1% mes a mes. Ese es el primer dato mensual negativo desde la era pandémica, con la tasa anual bajando de 4,2% a 3,8%.

La historia de la energía cuenta casi todo: los precios de la gasolina retrocedieron con fuerza, arrastrando la cifra general a terreno negativo. Pero si se despega esa capa, el panorama se vuelve más turbio. La inflación de servicios subyacentes —el verdadero dolor de cabeza de la Fed— sigue anclada con terquedad. Los costos de vivienda y el seguro de auto no ceden, manteniendo la inflación subyacente a una distancia cómoda por encima del objetivo del 2% de la Fed.

Lo que los mercados oyeron vs. lo que dijo Powell

Los traders reajustaron de inmediato las expectativas de tipos. Las probabilidades de una subida en julio se evaporaron: de alrededor de 50% a casi cero. Los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron en toda la curva mientras los mercados de deuda respiraban más tranquilos. Los activos de riesgo, incluyendo las criptomonedas, recibieron compras. Bitcoin perforó niveles de resistencia cuando se afianzó el relato del “IPC más moderado”.

Pero ojo con esto: un solo dato no marca una tendencia. La Fed ya fue quemada antes por declaraciones prematuras de victoria. ¿Recuerdas la inflación “transitoria” de 2021? Al parecer, ni el FOMC lo olvida.

Los precios de la energía son volátiles por naturaleza. Se disparan, se desploman y tienden a revertir. La Fed lo sabe. Lo que no pueden ignorar —y lo que mantiene a los responsables políticos despiertos— es la rigidez en los servicios subyacentes. El crecimiento del alquiler se ha desacelerado, sí, pero los costos de los seguros, la atención médica y varias categorías de servicios siguen elevados.

El mercado laboral, aunque se enfría, no se ha roto. El desempleo sigue históricamente bajo. El crecimiento de los salarios, aunque se modera, aún corre lo bastante fuerte como para sostener el gasto del consumidor. Ese es el dilema de la Fed: la inflación cae, pero no porque la economía se esté rompiendo. Está bajando porque se curaron las cadenas de suministro y los mercados de energía se normalizaron. Es una buena noticia, pero no resuelve las presiones de demanda subyacentes.

La reacción de las criptos: ¿esperanza o soberbia?

Los activos digitales respondieron con entusiasmo al fallo del IPC. Bitcoin superó los $64.000, liquidó posiciones cortas y alimentó la especulación sobre un recorte de tipos en septiembre. La lógica es directa: una política monetaria más laxa significa más liquidez, y más liquidez históricamente beneficia a los activos de riesgo.

Pero hay una salvedad que se esconde a simple vista. La correlación de las criptos con los activos de riesgo tradicionales se ha fortalecido considerablemente. Si la Fed recorta tipos porque la economía se debilita —no porque la inflación ya fue conquistada—, el contexto para Bitcoin y Ethereum sería muy distinto. La dinámica de “risk-off” podría imponerse sobre el argumento de la liquidez.

Los mercados se han agrupado en septiembre como el inicio probable del ciclo de recortes. La herramienta CME FedWatch muestra probabilidades abrumadoras para una reducción de 25 puntos básicos en la reunión de septiembre. Pero el dot plot —esas proyecciones infames— de los miembros del FOMC importará más que cualquier decisión puntual.

Si los responsables políticos señalan recortes menos de los que esperan los mercados, podríamos ver una recalibración brusca. Los rendimientos de los bonos del Tesoro se dispararían. El dólar se fortalecería. Los activos de riesgo enfrentarían vientos en contra. En cambio, si la Fed valida el precio de mercado y sugiere una ruta de recortes estable, el rally de alivio podría extenderse.

El IPC de junio fue una noticia genuinamente buena. La inflación se está retirando sin necesidad de una recesión. La economía sigue siendo resiliente. Son resultados que vale la pena celebrar.

Pero declarar victoria de forma prematura ha sido el error fatal del mercado durante todo este ciclo. El objetivo del 2% de la Fed todavía está a 70 puntos básicos de distancia en términos subyacentes. La inflación de servicios no se ha quebrado. Los riesgos geopolíticos —mercados energéticos, cadenas de suministro, política fiscal— se mantienen grandes.

Para traders e inversores, el guion no ha cambiado: observa los datos, respeta la paciencia de la Fed y no confundir un aterrizaje suave con un trato hecho. El tramo final de la reducción de la inflación suele ser el más difícil. Todavía no estamos ahí.
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BeautifulDay
· hace6h
¡A la Luna 🌕!
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