La verdad, cada vez que veo palabras como «disponibilidad de datos», «ordenación» y «finalidad», mi primera reacción es que me duele la cabeza. Pero después descubrí que no te asusten los términos: en realidad, es el proceso de montar nuestro vitral. Piensa en esto: tienes un montón de pedazos de vitral en las manos (datos de transacciones), y primero hay que hacer que todos puedan ver esas piezas (disponibilidad de datos, DA), si no, nadie puede jugar juntos. Entonces, ¿quién se encarga de juntar esos pedazos para formar un patrón? El ordenante es el que decide «qué pieza de vidrio va primero»; él define el orden y el ritmo. La prueba de trabajo (o algún otro consenso) es esa última confirmación: el vidrio encaja con un «clic», y el vitral queda completo. Eso es la finalidad: si cambias algo, es romperlo todo y empezar de nuevo. Recientemente vi a veteranos aconsejando a los nuevos que no tomen el último turno; y, sinceramente, lo que más da miedo al montar el vitral es llegar al final y descubrir que lo que tienes en las manos es un vidrio falso: luce brillante y bonito, pero con solo tocarlo se rompe. En cualquier caso, la modularidad solo hace que estas piezas vuelvan a su sitio, que se combinen, y que la luz pueda atravesar. Por ahora, ya está.

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